viernes, 8 de julio de 2011

CÓMO AYUDAR A NIÑOS-AS CON DEFICIT DE ATENCIÓN E HIPERACTIVIDAD

Para todos los que conocemos o convivimos con un niño o adolescente con TDA-H (Transtorno de Déficit Atencional e Hiperactividad), nos debe quedar claro que con frecuencia la escuela es muy difícil para ellos. Según Tomas E Brown, el TDA-H ya no es visto simplemente como un trastorno del comportamiento, sino como un complejo de deficiencias en el sistema ejecutor del cerebro y puede afectar significativamente la productividad del aprendizaje y el desempeño académico en diferentes edades y etapas del desarrollo en la escuela.
Las funciones ejecutivas constituyen este “director ejecutivo del cerebro” (Brown. 2005. TDA una mente desenfocada en niños y adultos.) y juegan un papel esencial en la realización de tareas que interfieren directamente en el éxito académico, debido a que controlan las funciones cognitivas del cerebro y proporcionan el mecanismo de la autorregulación.
T. Brown señala al respecto: No hay un director consciente dentro del cerebro humano, cada persona solo puede usar aquello que tiene dentro de sus propias redes neuronales y si estas redes están alteradas como sucede en las personas con TDA-H, es probable que la persona tenga un deterioro proporcional del control de varias funciones cognitivas, con independencia de cuanto deseara que no fuera así.
En el modelo siguiente se aprecian cuáles son las funciones ejecutivas que se afectan en el TDA-H y cómo afectan directamente los procesos cognitivos indispensables para el trabajo en la escuela. De ahí que podamos encontrar explicación a muchas de las situaciones que vemos en nuestros alumnos y que no necesariamente están determinadas por la falta de voluntad y deseos de trabajar en la escuela. Como se observa no se trata de una función cognitiva específica, sino de aquellas capacidades que permiten a una persona llevar a cabo con éxito una conducta con un propósito determinado.
La disfunción de los procesos ejecutivos tiene una repercusión psicológica a nivel interno, no siempre observable exteriormente. Esta disfunción causa una profunda perturbación cognitiva y conductual en los niños y adolescentes con TDA-H. Algunos componentes anómalos de las funciones ejecutivas están relacionados con dificultades de aprendizaje y bajo rendimiento escolar. Esencialmente las dificultades estarán centradas en la habilidad de organizar tareas en forma ordenada, tendencia a la distracción, dificultad en la resolución de problemas, en la planificación de actividades, en el ritmo para trabajar, en la realización de los cambios de rutinas, en recuperar información guardada, en la realización de tareas de rutinas largas y el seguimiento de instrucciones entre otras. Es por ello que el TDA-H es un trastorno sobre el “cómo hacer lo que se sabe” y no sobre el “saber hacer”.
La familia y la escuela son los ámbitos que reciben el impacto cotidiano y los comportamientos sintomáticos de esta disfunción ejecutiva. Por eso es importante que tanto la familia como la escuela comprendan, que las formas tradicionales de educar, enseñar y aprender, no siempre funcionan cuando un niño tiene TDA-H; que el TDA-H no se controla a voluntad, ni porque le repitamos muchas veces que debe hacerlo. La naturaleza de los síntomas hará que aún controlando el ambiente, persistan en cierta medida sus manifestaciones.
Entonces, ¿qué podemos hacer en la escuela? Entre otras cosas, ya que no pretendemos agotar todo lo que sería conveniente y necesario realizar en la escuela:
Enseñe estrategias de organización
El desenfoque trae consigo desorden, no saber priorizar, planear acciones.las personas con TDA-H dejan de lado continuamente las actividades importantes hasta que se convierten en auténticas urgencias. Tienen más dificultades que las demás para ordenar y asignar prioridades ante varias tareas y la mayor parte de las rutinas que diariamente deben hacer necesitan organización, establecimiento de prioridades, una secuencia de trabajo, urgencias y disponibilidad de recursos. En el proceso de aprendizaje y en el quehacer cotidiano en la escuela todo esto es necesario para lograr éxitos.
Déjele clara la secuencia de acciones a realizar durante una rutina o actividad, dándole indicaciones verbales específicas: primero, la siguiente, entonces, antes, después. Utilice preguntas: ¿qué viene a continuación? ¿Te acuerdas de lo que hiciste primero?...
Refuerce el trabajo con los conceptos de tiempo: hora, mes, días, minutos, antes y después, ayer, hoy y mañana. Utilice una serie de instrucciones mediante estas señales verbales y trate de hacerlo divertido. Organice conversaciones donde tengan que planear actividades en el tiempo, el fin de semana, en la tarde, en las vacaciones, en el cumpleaños, etc.
Enseñe a utilizar el calendario o la agenda de la semana. Limítese a la semana, la vista de una semana es más fácil de comprender y puede utilizarse para enseñar el concepto de gestión del tiempo. Haga que vaya marcando las actividades a medida que las va realizando, A medida que el niño crece, el calendario le ayudará a desarrollar otras habilidades, como la rendición de cuentas. Él podrá ver cuándo va o no a estar disponibles para ayudar con un proyecto y puede planificar en consecuencia y asumir la responsabilidad para sí mismo.
Haga que aprenda a utilizar el reloj, preferentemente digital, para que pueda hacer uso de él conjuntamente con la agenda en su organización.
En los más pequeños una estrategia que puede sustituir la agenda o calendario puede ser la de los sobres de avisos y libreta de tareas. El primero puede ser un sobre de plástico que se adhiere a la mochila y ahí van todos los avisos que se envían de la escuela a la casa y viceversa. El segundo un cuaderno donde se anota la tarea diaria que deberán hacer en casa. Es importante que estemos pendientes que lleve copiada la tarea y todo lo que necesita para trabajar en casa, No basta recordárselo, en los primeros momentos será necesario cerciorarse que todo está en la mochila. También en algunos casos puede ser viable que se tenga en casa un juego de libros para en casos de emergencias.
Establecer una estrategia de mochila igual a la que se orienta a los padres. Hacer un recordatorio de todo lo que necesita para llevar a casa, puede tener de antemano una tarjeta con los pasos de la rutina, que cada día le daremos al terminar para que sepa qué no debe faltarle. Si las tareas para casa están escritas en un lado del pizarrón esto puede funcionar como la tarjeta.

Fuente: http://www.eduquemosenlared.com/ar